CASTIELFABIB 306 habitantes (2018)


CASTILLO de CASTIELFABIB

Castillo de Castielfabib, en ruinas. Adyacente a la villa y asentado sobre un emplazamiento singular.

La zona en la que se ubica el castillo fue tempranamente poblada, como lo prueban los hallazgos de restos arqueológicos correspondientes a los períodos íbero y romano.

La fortaleza de Castielfabib parece sin embargo tener un origen árabe y se sabe que fue conquistada por Pedro II de Aragón en el año 1210, tras un largo asedio a su castillo.


IGLESIA-FORTALEZA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES CASTIELFABIB

Al período ibérico le sigue un período romano avalado por el nombre supuestamente romano derivado de Castrum Fabii y por el hallazgo de diversos paramentos en la construcción del castillo que tienen ese origen.

Del período árabe se tienen referencias acerca de un castillo situado en Castielfabib (Qastil al’Habib) del que se dice que era una fortaleza inexpugnable perteneciente a los reyes de Albarracín.

Otros vestigios materiales los pueden constituir las construcciones urbanas a base de tapiales, voladizos de sus aleros, el sistema de regadío, e incluso su nombre.

Tras este poco conocido período se iniciaría la Reconquista en la temprana fecha de 1.210, a manos de Pedro II, el cual tomaría el castillo tras un largo asedio, aunque tal hecho no tuvo continuidad, dada la temprana muerte del monarca (1.213), ya que fue ganado nuevamente por los musulmanes mediante conquista o por acuerdos reales. Sin poderse atribuir con certeza la reconquista definitiva a Jaime I si se puede afirmar que en febrero de 1.213 ya estaba plenamente en manos del monarca cristiano.

Una vez conquistada la villa el rey Pedro II en atención a la ayuda prestada por la Orden de San Juan de Jerusalén, concedió a dicha orden parte de los diezmos y primicias hasta 1.319, fecha en la que se disolvió, pasando tales derechos a la Orden de Montesa.

Dentro de este período medieval es donde cabe situar la construcción de la Iglesia de Nª Señora de los Ángeles, un templo realizado dentro de la tipología propia de la época como es el Gótico de Reconquista, tomando como punto de partida parte de las dependencias del castillo.

A partir del siglo XIV los datos que conocemos sobre Castielfabib no hacen sino aludir a los continuos conflictos bélicos que desde 1.364 con la Guerra de Castilla, no dejaron de sucederse, causando continuos destrozos y devastaciones en el conjunto de la Villa y su castillo, como son la Guerra de la Independencia, las Guerras Carlistas o la última Guerra Civil.

Castielfabib se halla emplazado sobre un pronunciado resalte rocoso en el valle, el cual culmina en un gran peñasco de fácil defensa aprovechado para levantar el castillo. El pueblo se extendió inicialmente por el pequeño collado existente entre el castillo y el cerro del El Torrejón, situado al SO, desde donde se expandió por la ladera meridional (barrio de La Solana). Estuvo amurallado y de este recinto se conservan tres torres y varios lienzos de muralla integrados en las casas, así como parte de El Torrejón que se halla situado en el adyacente cerro de su mismo nombre. A partir de esta zona originaria, la población se extendió principalmente por la vertiente oriental, formando el barrio de La Torreta. más tardía y de menores dimensiones fue la expansión extramuros hacia poniente, dando lugar al barrio de El Barrioso.

El acentuado desnivel del casco antiguo ha originado un urbanismo adaptado a la pendiente, escalonado y con elevada densidad de construcción (se da la circunstancia de la existencia de casas de numerosos pisos, todos los cuales tienen acceso directo a una calle diferente). Esta configuración justifica la interesante perspectiva del pueblo visto desde el exterior. En su interior presenta una morfología muy irregular, de calles estrechas y acentuada pendiente, por las que no se puede circular con vehículo, de tal modo que la Plaza de la Villa constituye el único espacio llano. En esta plaza se encuentran el Ayuntamiento, la Casa de la Villa, la escuela, el consultorio médico, la farmacia y prácticamente todo el comercio local.

La apertura de la carretera en la primera mitad del siglo XX requirió la excavación de dos túneles, que atraviesan el pueblo por debajo, así como la construcción de un nuevo acceso, apto para vehículos, hasta la plaza. Castielfabib con sus 10.826 Ha. es el municipio más extenso de la Comarca del Rincón de Ademuz, pero se halla escasamente poblado.

De este extenso territorio se dedican a la agricultura apenas unas 860 Ha. de las cuales una pequeña parte corresponde a tierras de regadío, en las que se cultiva hortaliza de diversas variedades y frutales (manzanos principalmente), siendo la mayoría correspondiente a terrenos de secano donde el cultivo predominante es el almendro, habiendo también bastante cereal y algo de viña. El espacio restante está ocupado por terreno forestal (8.858 Ha.) o por superficies no agrícolas como puedan ser prados, eriales, zonas improductivas y zonas fluviales.

turismo.castielfabib.es


ERMITAS de CASTIELFABIB

ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA

ERMITA DE SAN SEBASTIÁN

La ermita, que eclesiásticamente depende de la parroquia de Torrealta, se halla sobre una pequeña meseta en el poblado. Es un edificio humilde y sencillo, construido a base de mampostería y con cubierta a doble vertiente.

La fachada posee puerta adintelada con una ventana sobre ella, y remate con espadaña de tejadillo. El interior es una nave única rectangular con techo plano envigado.

En el centro hay un arco peraltado, coro a los pies y poyo corrido en uno de los laterales. En un templete del altar se venera la imagen del titular. Entre el resto de objetos de culto, destaca una cruz de madera que la tradición asegura procede del Huerto de los Olivos.

ERMITA DE SAN DIEGO

La ermita se encuentra en el interior de la población y está edificada con grandes mampuestos y cubierta a doble vertiente. Tiene espadaña de ladrillos sobre el hastial. La puerta de entrada está en un lateral, y viene precedida por un pequeño atrio o pórtico con dos arcos y tejadillo a dos aguas. En sus paramentos se abren sendas hornacinas.

El interior está dividido en tres naves, con profusión de arcos y pilares. Posee coro alto a los pies, pila de agua bendita exenta y púlpito de obra. En el presbiterio hay un templete principal que alberga la imagen de la Inmaculada, y otro menor para San Diego de Alcalá. Hay otra imaginaria, toda ella moderna, en hornacinas laterales.

ERMITA DE SAN MARCOS

La ermita, que ejerce funciones parroquiales, es una construcción realizada a base de mampostería y piedra. Tiene anexa torre-campanario de un solo cuerpo, con cubierta piramidal.

La entrada se halla entre dos contrafuertes de un paramento lateral. El interior se divide en tres naves, cubiertas por bóveda de cañón. Posee coro a los pies. La imaginería es muy numerosa, toda ella posterior a la Guerra Civil.


RUINAS DEL CONVENTO DE SAN GUILLERMO CASTIELFABIB

Levantado a finales del siglo XVI. Se vincula el convento de San Guillermo con el personaje de Guillermo de Poitiers (1071 – 1126), duque de Aquitania, quien apoyo a Alfonso I de Aragón, entre 1120 y 1123, en sus campañas militares.

En un principio, fue ocupado por los carmelitas de Aragón en el siglo XVI, pues el convento más cercano a la villa, la ermita de Gracia, estaba ocupada por los agustinos. Pocos años después, fue ocupado por los Franciscanos Observantes de Valencia, quienes lo poseyeron desde 1577 hasta 1835, fecha en que lo desalojaron definitivamente.

La villa de Castielfabib hacía donación a la orden franciscana, a través de su padre provincial fray Pedro Manrique, de la antigua capilla de San Guillermo y de la huerta circundante para que erigiese la casa en aquel lado del río Ebrón. En 1576, se llevó a cabo la erección de la casa o convento, diseñado por Tomás Gregori.

De aquella iglesia franciscana, levantada sobre el medieval santuario de San Guillermo, todavía pueden distinguirse los tramos rectangulares del cuerpo, con sus capillas laterales que fueron cubiertas por bóvedas vaídas tabicadas y por una cabecera de planta cuadrada abierta a la nave por un arco abocinado.

De este modo, los franciscanos se instalaron en el lugar que tenía mayor carga simbólica, pues era en aquel lado del río donde, según la leyenda, San Guillermo había vivido como ermitaño, había hecho penitencia en una cueva cercana, había construído la capilla y, acabados sus días, había sido, finalmente, enterrado en ella.

Desde entonces sólo quedan las ruinas, muy perdidas, de la iglesia conventual con sus arcadas y capillas de la parte de la epístola y evangelio, así como restos de la torre -campanario y parte de la frontera, que luce pórtico barroco, aunque la iglesia fuera originariamente gótica. Asimismo, restan la cisterna, con su brocal y lavadero, todo en piedra labrada, conjunto ubicado al sureste del convento, donde se hallaba la zona de huertos y corrales del monasterio.

Hoy en día se encuentra en un estado de ruina imparable. De todo el complejo sólo es distinguible hoy su capilla, cuyos muros y pocos elementos arquitectónicos dan idea del esplendor franciscano. Otro elemento bien conservado es el brocal de pozo que se halla en las cercanías, rodeado de la huerta del cenobio.

Ante esta situación se ha puesto en marcha una iniciativa que busca implicar a todo aquel que quiera, a través de el apadrinamiento de los elementos constructivos del monasterio. Con el objetivo de frenar el deterioro del edificio y fomentar el valor del mismo y su entorno.

turismo.castielfabib.es


ALDEAS de CASTIELFABIB


ARROYO CEREZO

Con sus tres barrios (el de Arriba, el de Abajo y el de En-medio) constituye un hermoso conjunto que destaca por sus típicas construcciones de aspecto medieval: casas de una sola planta, hechas totalmente de piedra, con su porche protegido del cierzo y generalmente con el corral para los animales adosado.

CUESTA DEL RATO

La Cuesta del Rato, también conocido popularmente como la Cuesta, es una aldea del municipio de Castielfabib, en la comarca del Rincón de Ademuz, en la provincia de Valencia.

La Cuesta del Rato, está situada a unos 3 kilómetros al norte de Castielfabib, sobre una loma en el margen izquierdo del río Ebrón, a 912 msnm. La aldea de las Cuesta del Rato se sitúa al límite con Aragón, tocando el término municipal de El Cuervo.

El edificio más destacado de la aldea es la ermita de San Diego (también conocida como de la Inmaculada Concepción), que data del siglo XVIII, siendo de interés por el hecho de no haber sido remodelada en los siglos sucesivos, como es el caso de otras ermitas en el término de Castielfabib.

LOS SANTOS

Los Santos es el núcleo más habitado de los que forman el municipio de Castielfabib. Se sitúa muy cerca de la confluencia de los ríos Ebrón y Turia y de la vecina localidad de Torrebaja. Podemos disfrutar aquí de su callejero con una bien preservada imagen rural. En él destacan elementos como la ermita de San Marcos (siglos XVIII-XX) que pese a las restauraciones sufridas -la fachada actual era parte de un frontón…- aún conserva buena parte de su encanto original, el lavadero, el molino… Mención especial merecen el conjunto de pajares, cuevas-bodega y corrales que constituye un elemento etnológico y patrimonial de primer orden.

MAS DE JACINTO

Mas de Jacinto – al que también llamamos La Masada- se extiende sobre un alto que se asoma a la vega del Turia en su confluencia con la rambla de San Sebastián o Valdelagua. Disfrutamos aquí del curioso contraste de las vegas con los montes de alrededor que se alzan subitamente.

Estos montes también cuentan con un matices propios: Junto a frondosos pinares encontramos campos cultivados de almendros y zonas acarcavadas y erosionadas que rememoran el Far West… En las tranquilas calles de Mas de Jacinto podemos encontrar buenas muestras de la arquitectura rural tradicional, entre las que destaca la ermita de San Sebastian que aunque esté muy reformada todavía conserva elementos de su fábrica original.

MAS DE LOS MUDOS

Mas de los Mudos -también llamada la Masadica- es la localidad más pequeña de las que componen Castielfabib, situada en un balcón natural sobre la vega del Turia en sus calles podemos encontrar aún buenas muestras de la arquitectura popular de la zona y varios de los puntos de su callejero son miradores ideales para contemplar la ribera y las montañas que la rodean.

Un paisaje de contraste, en el que el verdor del río se enmarca en un paisaje de montes cubiertos de pinares y de espacios en los que la erosión ha modelado curiosas formas dejando al descubierto una tierra de un intenso tono anaranjado.

turismo.castielfabib.es


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